domingo, 20 de junio de 2010

El porque no estoy detrás de la cortina

Hace ya bastantes semanas, puede que sean en realidad meses que la porción de mi ser que está enamorada del dolor, la nostalgia y la melancolía se encuentra prácticamente dormida. Esto en definitiva no quiere decir que me he vuelto, en palabras de Michael Stipe, un miembro del grupo de shiny happy people que transitan esta tierra con un girasol prensado a la oreja portando una camiseta de Greenpeace y que nunca tocan el claxon al manejar (si es que están de acuerdo con esa destructiva forma de transporte). Sin embargo, he notado que me siento más tranquilo en mi vida personal y en todas las esferas que la componen.
Las razones por esta recién encontrada tranquilidad y equilibrio puede que sean muy concretas, pero al analizar el status quo de este su servidor las cosas no han cambiado mucho. Aún me encuentro en una búsqueda de un camino definido en términos personales y profesionales. Esa incertidumbre, pienso yo, sería un factor para poner de nervios a cualquier persona, sin embargo este no ha sido el caso. Por otro lado, gozo de una nutridísima familia extendida-secundaria-escogida que la conforman mis amigos(as), que son propietarios de una parte grande de mi corazón, mente y tiempo. Pero mi realidad familiar no es tan óptima, desde hace muchos años ya. No es que no haya amor y apoyo. Sino que por la distancia y por la vida en general éstos se dan a cuentagotas. No es culpa de nadie, y es culpa de todos al mismo tiempo. Quisiera que mi padre estuviera acá y viera en lo que me he convertido, pero eso no ha sido posible. C'est la vie, me imagino. Pero ese es otro aspecto de mi vida que he logrado aceptar tal y como es, y que no me afecta de manera negativa.
Mi falta de disciplina en general, tema ya abordado en este 'espacio' (me sentí por un momento presentador de Telehit) en entradas anteriores, me ha dejado de sofocar, sentimiento que me abordaba cuando pensaba en que ya no me estoy haciendo más jóven, y sigo haciendo pendejada varia. Mi situación económica, si bien es totalmente suficiente para mi estilo de vida, no es ninguna garantía si es que (toco madera) algo grave me pasara. Pero, ¿qué diablos?
¿De donde viene mi bienestar? Hasta donde yo se, no me he sacado la lotería, México no ha ganado el mundial, sigo teniendo pancita coqueta, me siguen dando hueva los lunes, no he encontrado a la(s) mujer(es) de mi vida (aún), la sigo cagando en mi vida diaria y sigo viviendo en un país donde fallan muchísimas cosas. Creo que el secreto está en una sana indiferencia y en una dosis saludable de resignación. Ojo, esto no significa que las cosas no me importen. De hecho sigo siendo muy aprensivo, un poco (bastante) intenso y apasionado. Pero creo que me ha dejado de importar lo que los demás piensan/hacen, ya que esto está fuera de mi control. Creo que el error que cometí en el pasado (y que pienso es común a muchos de nosotros) es vivir con el ¿qué pensará? siempre en la cabeza. Yo no puedo controlar lo que tu haces y piensas. No soy responsable de que tu tomes una decisión, por más que yo haya influido en ella. No puedo echarme a la espalda una vida más, ya que apenas con la mía puedo. Lo más a lo que puedo aspirar es no hacerte daño. Y tratar de repartir amor sincero donde quiera que voy. Créeme, te quiero hacer sonreír. Pero si tu no quieres, ¿qué carajos voy a hacer?
Esa es la razón por la cual ya no estoy detrás de la cortina. Ahora, me da la luz.

domingo, 30 de mayo de 2010

Buscando inspiración

¡Qué difícil es encontrar algo inspirador hoy en día! Si, se que es frase muy de abuelito, pero creo que estoy en lo correcto cuando establezco este punto. Vivimos de manera acelerada, buscando la mayoría de las veces una satisfacción inmediata a todos nuestros deseos (algunos legítimos, la mayoría animales), y nuestros "planes a futuro" se limitan a responder la pregunta ¿dónde voy a rockear el fin de semana?
Por lo anterior, no es sorpresa que nuestra generación tenga el attention span de un perro Chihuahua. Cada día surge algo nuevo, lo "in", algo que hace que revoloteemos a lo pendejo como una parvada en tachas. Y después de una o dos semanas, ya nadie se acuerda de que coños causó el revuelo. Simplemente nos preparamos para lo que viene, sin aprender, sin evitar repetir errores. No es posible ser más cíclicos.
Por eso, sentirse verdaderamente inspirado es bastante difícil. En mi vida en este momento ¿qué me podría inspirar?
¿El trabajo? Si bien soy de los afortunados cuya manera de ganarse la vida no consiste en empujar números en una hoja de excel y luego hacer una gráfica que explique los datos antes señalados, la verdad es que soy un ferviente creyente que el trabajo es remunerado porque es algo que si pudieras evitar, lo harías. No me malientiendan, me encanta lo que hago, y algunos de ustedes son testigos de que puedo intensear sobre ello horas, pero no siento que me inspire.
¿La fiesta? Mmmmm...más que inspirador es aterrador. Mi falta de control y/o llenazón en lo concerniente a las actividades de ocio hacen que no pueda ni siquiera vislumbrar un tipo de inspiración en dichas actividades. La fiesta es increíblemente divertida, pero usualmente se manejan emociones y conversaciones en los níveles más superficiales y simples (antes de las 4am cuando intenseas con tu compa y hasta llegas a llorar). ¿Fiesta? Nunca la dejaré, pero es muy poco probable que logre inspirarme en, digamos, cualquier tugurio que usualmente frecuente.
¿El dinero? Que me libre Dios, Alá, Chuck Norris, El Cuauh y cualquier otro superdotado de encontrar la inspiración en el dinero. El dinero es importante, y me considero una persona saludablemente ambiciosa. Pero como medio y nunca como fin. ¿Pa' que chingaos me quiero llenar de dinero si me voy a ir de este mundo a lo mucho con un traje bonito y en una cajota de madera? La única utilidad que le veo a lo material es hacerme la vida un poco más fácil y poner al alcance de mi mano experiencias diversas como viajes, cenas complementadas con buenas pláticas, y un guardarropa relativamente nutrido. Así que, la respuesta mi estimado(a) lector(a), es que el dinero no me inspira.
¿La política? Me apasiona, pero definitivamente no me inspira. ¿La selección? Una palabra: Bofo. No me puede inspirar. ¿La Academia, Latin American Idol, o Shakira en la inauguración del Mundial? Perdón, me acabo de vomitar tantito.
¿Qué puede inspirar a un apuestísimo tipo de 26 años con poca tolerancia a las pendejadas y a las falsedades, que gusta de cantar a todo volúmen rolas de Elton John, bañarse con la puerta abierta, y tiene una debilidad por los tacos campechanos? ¿Que podría ser tan increíble? ¿Existe tal cosa? ¿Qué me pudo haber faltado en el listado anterior?
Si, prepárate para el cliché. Viene. Ya casi. Ok, ok, ya en serio ya casi llega. Ahí viene: el amor.
Tan simple y llano como eso. El amor es lo único que me inspira. El amor a la familia, el amor fraternal, el amor a los amigos. El amor por escribir. El amor por estar vivo. El amor por ti. Si, por ti. Ti: persona del sexo femenino (perdón si defraudé a algún lector). Eso es lo único que me puede inspirar, y por eso todo lo que hago va encaminado a sentir amor (por contradictorias que sean mis acciones). Es lo único que realmente quiero lograr en esta vida. Puedo morir tranquilo si nunca manejo un Ferrari, nunca meto un gol en el Azteca, nunca procreo con Giselle Bundchen. Pero necesito encontrar el amor. Quiero encontrarlo. No va a ser fácil. Pero ahí la llevo.

domingo, 9 de mayo de 2010

Espero que disfrutes mis babosadas

No se que escribir. Me he acostumbrado a que los domingos plasmo las ideas en texto, y espero normalmente que el resultado sea algo leíble y disfrutable para mí, y en segundo lugar para cualquiera que tenga un rato libre para examinar la mente de un vago de 26 años. Hoy me ha resultado especialmente difícil escribir algo, tal vez sea por el cansancio, tal vez sea por el ruido que genera el fuerte viento y que escucho a través del balcón de mi departamento. Tal vez sea falta de talento...(obvio no). Pero es una realidad que estoy sufriendo de writer's (cock) block.
Empecé con un intento de poema/canción. Ese fue el primer tipo de textos que escribí, desde hace ya unos ayeres. Todo empezó por mi incapacidad de hablar con las mujeres, algo estilo el personaje indio de The Big Bang Theory (no tan fuerte el desorden pero existía). Debido a eso decidí plasmar mi 'ingenio' en pequeñas canciones. Algunas de ellas eran, me atrevo a decir, bastante buenas. En ellas vertía el romanticismo que no podía chorrear encima de los objetos de mi deseo en esa tierna edad. Como nota al pie, señorita lectora, el desorden ha sido superado. Como segunda nota al pie, creo que el término "chorrear romanticismo" debe formar parte del imaginario colectivo desde hoy.
Después de jugar con algunas ideas, vi que lo del poema/canción no iba a ningún lado, por lo cual decidí iniciar uno de esos textos que versan sobre mujeres, pedas, sentimientos que tanto disfruto escribir. Sin embargo, la verdad no estaba a gusto con el destino que estaba tomando ese texto. Terminaba en lugares comunes y clichés, con frases muy elaboradas alrededor de conceptos como amor, deseo sexual, soledad, etc. Entonces 'hice bolita la hoja y la tiré' y volví a empezar. Por cierto, quiero proponer que se escriba más con lápiz y papel y no en la computadora. El otro día note lo pésima que se ha vuelto mi caligrafía.
Después pensé en escribir uno de esos textos que parece que van destinados a una persona pero que no se puede asegurar. Si alguna vez, venerado lector, has leído mi blog sabes que el que te escribe se deleita al producir uno de esos textos. Las reacciones a los mismos son excelentes, me inflan el ego y me hacen feliz. Así de simple. Peeeeero (entonación de las Lomas al leer esto último), como todas las cosas buenas en esta vida, el hacerlo iría prostituyendo y abaratando ese tipo de textos. Por lo cual, ¿qué crees?, pues decidí no escribirlo.
Después pensé en escribir porque me late tanto la música ochentera, desde INXS hasta Talking Heads, pasando por placeres gustosos como la inolvidable Total Eclipse of the Heart y por supuesto Physical de Olivia Newton John. Y como olvidar las grandes colaboraciones como David Bowie con Mick Jagger, o Michael Jackson con Diana Ross en El Mago de Oz. Pero, al pensar en esa gran década me vinieron lágrimas a los ojos de la nostalgia, por lo cual tuve que intentar escribir otra cosa.
Y heme aquí, typeando sin control de cosas sin sentido. Es el blog mas Seinfeld-esco que he producido, realmente no tiene tema. Sin embargo, creo que en algún sentido define mi vida en estos momentos. Un arcoiris de sin-sentidos que al final se plasman en un tipo excesivamente guapo y varonil, que trata de hacer la diversión su primera obligación y prioridad. Todo lo que hago, lo hago para sentirme un poquito más feliz, y para intentar producir una sonrisa en la cara de los que me rodean: lo demás es accesorio e irrelevante. Y escribo este tipo de tarugadas porque la verdad me hacen excesivamente feliz. Es el equivalente no físico del sexo para mí, pure bliss.
Espero que hayas disfrutado de mis babosadas. Te deseo una excelente semana.

domingo, 2 de mayo de 2010

There goes

There goes my last chance
It escaped the minute you left my bed
And the chill morning air came in through the window
Every inch of me starts to shiver
At the mere possibility of your touch
But now it’s cold

I’ve never had the words that move you
Make you smile or make you feel beautiful
But still I pretend I do
It escapes me what you saw or see
But it doesn’t matter now anyway
It’s long long gone

Meanwhile, I’ll try to figure it out
With my limited tools at hand
But I promise I’ll smile
And convince you that I’m alright

And every day now the morning light
Hurts way more than it used to
And dreamland is a wanted escape
But I know it won’t last forever
Although no escape seems near
I’ll have to let you go, eventually

Fecha de caducidad

Saber que eventualmente te ibas a ir me dio una libertad que no había experimentado antes con ninguna persona. Si, tengo que confesar que al principio fue duro hacerme a la idea de que teníamos fecha de caducidad. Pensé, ¿por qué estar juntos entonces?
Un poco de antecedentes. Soy en exceso romántico. Muy. Mal pedo. Siempre he pensado que el amor es lo que hace que el día a día no te acabe por dentro. Hace que tu jefe en el trabajo parezca humano. Hace que las decepciones las percibas como enseñanzas. Hace que cuando te chocan, tu pienses que fue una pequeña remodelación al coche. Todo te sabe bien. Todo se ve bien. En ese sentido el amor es tenue, casi imperceptible. Sólo lo encuentras cuando buscas el verdadero origen de tu bienestar. Y ahí está, en todas y cada una de sus modalidades, el amor.
A lo que iba, antes del "pequeño" paréntesis literario. Teniendo en tan alta estima el amor, te empecé a idealizar desde que te conocí. Y al conocer la fecha y hora exacta del inexpugnable final, sólo momentos después, me asustó un poco. Me hizo dudar. Pero en ese instante tomé una de las mejores decisiones que pude haber tomado: me dejé llevar. Si, si tuvo que ver que me encantaste. Si, obviamente tuvo que ver que fue mutuo. Si, si tuvo que ver aquello que te gusta tanto que hice minutos después. Pero fue por la excepción que hice a mi propia regla que todo salió bien.
Cada momento lo vivimos como si fuera el último, clásico cliché que se volvió realidad. Sabíamos que estábamos ante un fenómeno moribundo. En su lecho de muerte. Casi desahuciado. Y aún así fueron los mejores días de mi vida. ¿O fueron horas? ¿Minutos tal vez? No lo se. Sólo espero que cuando voltees la mirada, lo hayas disfrutado tanto como yo. Lo que vivimos fue una total falta de compromisos y de planes a largo plazo. No, miento. Sólo teníamos un compromiso: el no comprometernos más allá de la fecha designada.
¿Por qué te cuento esto ahora? No lo se. Ociosidad puede ser. Tal vez te extraño y no lo quiero aceptar. Tal vez nunca estuve de acuerdo con el final adelantado. Pero lo viví. Y creo que fue lo mejor. Ahora ya no planeo tanto. Ahora me siento cómodo no sabiendo que va a pasar. Soy más audaz, soy más aventado. Creo que sin esperarlo me marcaste más de lo que teníamos contemplado. Por eso, gracias. Por cumplir con nuestro deadline, no te puedo agradecer con la misma sinceridad. Porque a veces, cuando empiezo a dormitar, te veo. Te siento. Y el éxtasis solo me dura lo que el sueño. Me levanto desconcertado, y te busco.
Naturalmente, no estás ahí. Partiste en el momento en que te conocí.

domingo, 25 de abril de 2010

Sin filtro, sin llenazón, fuera de control...and loving it!

Cansancio, inicios de depresión, soledad, angustia, insomnio, preocupación...todos estos son síntomas que me acechan un poco más seguido de lo que me gustaría aceptar, especialmente los domingos, y sobretodo después de una semana ajetreada ya sea a nivel social, profesional o emocional. Hoy lamentablemente no es una excepción. La semana que agoniza fue definitivamente de las más intensas y divertidas que recuerdo desde hace varios meses.
Tengo que confesar que lo que me sucede no es culpa de los compromisos sociales previamente adquiridos. Ni de la carga de trabajo. Ni de amigos sonsacadores (aunque si lo sean, siéntanse aludidos). Creo que mi composición genética no es la más adecuada para llevar una vida tranquila, sana y sin sobresaltos. Ya no estoy tan jóven para establecer que mis usos y abusos son válidos porque "estoy en la edad", y por más que lo pienso no encuentro una razón bien sustentada de porque no me puedo controlar. O más bien, porque no me quiero controlar. De porque me encanta que se me caliente el hocico y pierdo el control, disfrutándolo segundo a segundo.
Dicho lo anterior, si tuviera que aventurarme a dar una respuesta a la pregunta ¿porqué chingaos no aprendo?, ésta sería: porque me la paso demasiado bien. Si, tan inmaduro, simple y llano como eso. El hacer lo que hago con mi tiempo de ocio me ha abierto las puertas a experiencias inolvidables que rayan en lo surreal. A grandes historias que causan la misma risa y admiración cada vez que son contadas. A amistades que salen de los lugares más inesperados y que perduran por mucho tiempo. A conocer a ese alguien que te trae de nalgas toda la semana hasta que la vuelves a ver. A errar, a acertar, a sentir, a pensar, a reír sin control. A fortalecer lazos con los amigos, con la familia que uno escoge. Si, definitivamente son esos momentos los que hacen que las frustraciones del día a día y de la cotidianeidad queden atrás y valgan la pena. Aunque suene trillado y a rola dance noventera: el fin de semana lo es todo.
Claro que no quiero que mi amor desbordado por la fiesta me dure toda la vida. En el fondo soy un tipo con aspiraciones más mundanas y relajadas. Quiero trabajar en algo que me guste y conseguir un cierto éxito económico, que me permita viajar, comprar una casa y facilitarme un poco la vida. Quiero conocer a esa mujer que sea todo a todas horas, que me haga sonreír de manera casi ininterrumpida; que me rete, que ría conmigo. Quiero tener chamacos, pienso que seré un buen papá. Quiero disfrutar de los domingos en familia, aunque sea un poco difícil de creer para los que me conocen. Quiero verme tetísimo con mis Dockers y camisa a cuadro, con el cuerpo de un modelo retirado hace 25 años, y aún sentirme el guey más chingón estando con las personas que quiero. Quiero dormirme a las 10. Quiero que mi idea de diversión sea una cena y un cinito, no un descontrol continuo.
Pero todo a su tiempo. No tengo prisa para crecer, entendido lo anteriormente descrito. Creo que en el fondo soy un tipo responsable y serio, que va bien encaminado. No hay nada más maduro que levantarte a trabajar después de changuear hasta las 4 am, ¿o si? Pienso que si no pruebo y hago de todo ahora que no tengo responsabilidades (novia/esposa, pasar "pal gasto"), no lo haré nunca. Y lo que no quiero hacer es convertirme en el ruco ridículo que cree que tiene 26 años. Y se trata de ligar a chavillas de 20. Si me lees y eres ese ruco, disculpa adelantada.
La única pieza que falta es una compañera. Y cuando digo compañera, quiero decir precisamente eso: alguien con quien compartir experiencias. Simple como eso. Nada de noviazgos forzados, ni de ¿"porque no me contestas"?, ni ¿"qué quisiste decir cuando escribiste 'equis' en el messenger"? ni nada de esos convencionalismos castrantes. Quiero encontrarla, pero quiero que fluya lo que surga entre nosotros. Así que se aceptan CVs, preferentemente con fotos.
Definitivamente esta entrada termino siendo un poco diferente a lo que imaginé cuando la empecé. Pero creo que esa es la belleza de escribir lo que salga de mi caverna cerebral.

domingo, 11 de abril de 2010

No importa

Lo único que quiero hacer es verte sonreír. Me llena de alegría cuando te contemplo, sonriente, debido a algo que dije o que hice. Debido a algo imaginario, a algo real, a algo pasado o futuro. Tu sonrisa me conmueve de manera demasiado profunda. No se si son inicios de un capricho, de enamoramiento, de algo pasajero o de algo que puede cambiar mi vida. Solo se que al verte sonreír me deshago, y pienso que no soy digno de tan bello espectáculo.
Ha pasado bastante tiempo desde que me sentía así. He de ser sincero: es mi culpa. Pasé demasiado tiempo sacando los esqueletos del armario, preparándome para la caída, desarrollando un grueso caparazón. Orillándome a pensar que la próxima vez tenía que ser la definitiva, que no había espacio para errar, que no me podía quebrar el corazón de nuevo. Pero eso es falso, y resultó ser un gran error. No puedo pensar en amar. Sólo lo puedo sentir. Y tengo que ser vulnerable para realmente experimentar todo lo bueno y lo trágico que es compartir todo con alguien.
No tengo idea si este plan me funcionará. Si tendré suerte en alcanzarlo. En alcanzarte. No se si caeré de manera estrepitosa, no se si podré recuperarme si eso sucede. Pero algo ha cambiado en mi. Ya no me importa. Ya no me importa no saber. Ya no me importa si duele.

domingo, 4 de abril de 2010

Temblor y terror

Tu eres el único fragmento de mi ser que quedó intacto tras el temblor.
Todo lo demás, herido y difuso, cambió tanto desde entonces que es casi irreconocible. Mi corazón, antaño piedra angular de lo que conoces como 'yo', perdió su forma. Diluido, hoy se asemeja a un globo desinflado. Mi cerebro, astuto elemento de mi humor, fiel acompañante de mis discursos internos, saboteador de mis emociones, es un remedo de lo que llegó a ser. Ahora se satisface llevando a cabo las funciones más básicas, que me mantienen vivo y muerto a la vez.
Mi espíritu, a veces tosco, a veces encantador, luchador incansable de mil batallas y con una capacidad de supervivencia suprema, es practicamente un innerte vegetal. Bosteza, gime, se queja, duerme en exceso. Solloza. Mis ojos, aquellos que "te abrieron un nuevo universo" y que te encantaban, no precisamente por su tamaño (ya que pequeños permanecen), se han tornado sequísimos, cual flores marchitas. Ya no coquetean, ya no se abren de par en par cuando sorprendidos, ya no confiesan, ya no mienten, ya no revelan. Ya no se rebelan.
Mis manos, que kilómetros recorrieron en ti, que abrieron puertas y ventanas, que dejaban entrar la luz, que arreglaban, que formaban contornos en el aire cuando explicaban algo (a veces importante, a veces sublime, a veces absurdo), palas pequeñas y obsoletas son hoy. Se esconden al tacto, no aguantan ser expuestas al público, no explican nada. Nada hacen ya.
Tu eres el único fragmento de mi ser que quedó intacto tras el terror.
Mis labios, que tantas satisfacciones te dieron (corrijo: me dieron a través de ti), que abrieron horizontes, que tranquilizaron peleas, que te robaron besos sólo para regresártelos, tiemblan pavorosamente. Continuamente. Sin cesar. Mi pecho, antiguo baúl y refugio de sueños, deseos, planes, anhelos, añoranzas. Lugar que te refugió tanto tiempo. Tu almohada predilecta. Hoy es una cueva, un hueco, un hoyo negro. Vacío.
Mis brazos. Antes: soporte, tentación, simetría, balance, fuerza, vigor. Ahora: debilidad, flacidez, miedo, soledad. Mi sonrisa que llegó, en tus palabras, a alumbrar como el fuego mismo, a prometerte tantas cosas y a cumplirte algunas de ellas, a enamorarte, a enamorarte... hoy no tiene efecto alguno. Da miedo. Perfora y enloquece, negativamente.
Tu eres el único fragmento de mi ser que quedó intacto tras el temblor, tras el terror, tras la caída, tras la penitencia, tras el infierno, tras la redención. Tu eres lo único inamovible. Tu eres porque si, sin mayor explicación.

Yo soy, tu eres, nosotros somos....

Eventual, falso, repetitivo, cotidiano, convencional.
Sumiso, impotente, cobarde, hipócrita, fuera de control.
Predecible, insípido, rutinario, intolerante, incontenible.
Admirable, bienvenido, repulsivo, solitario, triste.
Humano, real, insufrible, aletargante, cómico.
Fugaz, hartante, voraz, vacío, inseguro.
Sofocante, presuntuoso.

domingo, 21 de marzo de 2010

Corazón

El corazón no acepta disciplina, ni razones, ni le interesa saber que es lo "correcto". El corazón vive totalmente aislado de juicios de valor. El corazón es definitivamente el músculo más bruto de nuestro cuerpo, no entiende absolutamente nada. El corazón se asemeja a un animalito que, si bien ha sido dañado por el fuego, regresa continuamente al centro de la hoguera. Al corazón no le interesa de donde proviene aquella que lo hace latir: su historia, sus modos, sus intenciones, su pasado, su presente. Nada de eso le interesa. El corazón es impulsivo y juvenil. El corazón es como un niño o como un ebrio: siempre dice la verdad. El corazón no es celoso, sabe que usualmente debe de vivir encubierto y que pocas veces es mostrado en público. El corazón lo entiende porque en el fondo sabe que es frágil, como palito de pan. El corazón es lo único que me queda, y sin embargo últimamente lo he tratado demasiado mal. Lo tengo abandonado, desorientado, confundido, falto de práctica. Es más, lo tengo como infante regañado: no lo dejo salir a jugar, a divertirse, a mostrarse, a conocer. El corazón es bueno para seguir adelante, pero nunca olvida. El corazón no es vengativo. El corazón es bondadoso, le gusta cuidar a los demás. El corazón te hace escribir, recitar poemas, respirar profundo, verla a los ojos y sonreír. El corazón se quiere salir del pecho cuando ella se va. El corazón es como Chuck Norris, puede estar en mil lugares al mismo tiempo. Pero siempre sabe dónde y con quién está su hogar. El corazón no es penoso, al menos no como su portador. El corazón tiene tanto que dar. El corazón tiene mucho tiempo y es paciente, pero quiere que no lo olvides. El corazón está ávido de acción. Al corazón le caga el cerebro, y esta es una enemistad más profunda y antigua que la de Clark Kent y Lex Luthor. El corazón se me desborda en c a d a l e t r a, en cada pensamiento, en cada mirada, en cada suspiro, en cada oportunidad, en cada promesa, todos los días, a toda hora... y sin embargo, el corazón sigue ahí.