Imagina que alguien siempre tiene el gesto correcto con el cual dirigirse a ti. La sonrisa adecuada, los gestos apropiados, un beso cuando se debe besar y una lágrima cuando se debe derramar. Un abrazo cuando hay que darlo, un grito cuando hay que pegarlo, un perdón cuando hay que expresarlo, un coqueteo para conquistar.
Imagina que alguien siempre tiene la palabra correcta que decirte, la poesía para ruborizarte, los halagos para desnudarte, las indicaciones para seguirse, las confesiones para cautivarte.
Imagina que alguien siempre tiene el toque correcto en las manos. La caricia para encandilarte, el pellizco para regañarte, la ternura para enamorarte, la firmeza para sostenerte, la confianza para liberarse, la delicadeza para consentirte.
Imagina también que ese alguien no tiene ningún rincón oscuro dentro de su maleta. Que puede ser así de correcto todo el tiempo.
Ahora imagina que no. Y que en algunos sentidos, ya es muy tarde.
Pero ahora imagina que el tiempo es más grande que esa persona y que tu. Y que sobra. Y que debe de existir algo de verdad a eso que sentían.
Imagina paciencia, segura de que va a llegar. Más temprano que tarde, porque así lo ha decidido aquel.
Y ahora imagíname a mi.
miércoles, 12 de enero de 2011
martes, 14 de diciembre de 2010
Diciembre....al menos para mí
Al final es una cuestión más simple de lo que quisiera aceptar. O comprender. Porque a veces uno necesita sentirse importante, complicado, misterioso, interesante. No dudo serlo, pero no por estas cuestiones. No por mis dolores, dudas, fracasos, obstinaciones, celos, inseguridades, traumas, residuos de días peores.
Al final, definitivamente, es una cuestión más simple: estoy roto. No del todo, pero hay una parte de mi que ha estado quebrada y que, en climas fríos y días como estos, sale a la luz de la peor manera posible y me hace lastimar a lo que más quiero. A los que más quiero. A la única que quiero.
No es momento de decirlo todo, ya que no incumbe a todos y cada uno. Pero tal vez utilizando cierto tipo de lenguaje menos que obvio me de a entender. Al final, me rindo, es muy obvio, y en cierto sentido común (mucha gente lo ha vivido).
Hay finales que son más explosivos que otros, que representan una destrucción total de lo que uno es y significa. Son finales que, a los que siguen en la trama, nos dejan mal parados y marcados por mucho tiempo. Son finales que se atoran en la garganta, y que piensas dos veces antes de revelar. El se fue así, en un día como el próximo sábado hace diecinueve años.
Hay definitivamente despedidas más ligeras, y que no suponen un final, sino un nuevo comienzo. Sin embargo, no obstante que la despedida fue cordial, hubo muchas cosas que nunca se dijeron. Ya no era tiempo para revelaciones, pero si para aclarar las razones detrás de las primeras. Si se tenía que hablar del asunto, no volver a esconderlo debajo de la alfombra. Además, en si huir, irse, reubicarse, como uno quiera que lo llame, es un escape. Cobarde en muchos sentidos, ya que los que quedaron atrás no tenían aún las armas para defenderse cabalmente. Fue la versión sentimental del abandon ship. Y quedó un remanente de rencor que no se ha ido todavía. Es verdad, yo no lo he dejado ir. Han pasado ocho años ya, y aún tengo la despedida prendida de mi espalda.
Después del final y del adiós, el personaje secundario se convirtió en protagonista. Y el peso del papel principal lo fue desgastando. Lento, pero seguro. Poco a poco. Hasta que la trama se volvió demasiado complicada para el joven leading man. Y estuvo cerca de protagonizar su propio final explosivo. No deseado, pero auto infligido. Irresponsable. Fue su forma de huir. Cobarde. Y sobrevivió porque una buena película no puede ser desarrollada sin protagonista. Pero estuvo cerca de clausurar la producción.
Posteriormente las cosas pasaron muy rápido. Una sucesión de eventos que lo hicieron mejor y más fuerte. Que por muchas lunas le hicieron pensar que lo peor había pasado. Que la historia de caída y redención era cierta y que lo había logrado.
Pero el joven protagonista no contaba con una situación muy importante. En los momentos de mayor fortaleza siempre faltaba una leading lady. Hubo varias actrices de reparto, pero ningún argumento romántico fue propuesto por la producción. En el momento que este complemento llegó, el protagonista se dio cuenta que una vez que la dejó entrar, sus miedos regresaron. Que la caída y redención no se habían completado. Que durante muchos años había hecho lo mismo que el final y la despedida. Había metido a todos sus esqueletos en un armario. Y el cerrojo que resguardaba éste no aguantó más.
No pido absolución. Si comprensión. No pido licencia indefinida. Tiempo si. No quiero dudas sobre quién soy, sobre lo que represento, sobre lo que te he dicho y prometido, ni sobre lo que te he confesado. Eso es certero más allá de cualquier duda. Lo que si no ha sido tan claro es mi nivel de fortaleza. Tal vez pensé que era mayor, no te quise mentir a propósito. Y lamento mucho si así fue. Simplemente pido paciencia para un joven actor que quiere brindar el mejor papel de su vida. Acompañado de la mejor actriz que existe en este planeta.
Al final, definitivamente, es una cuestión más simple: estoy roto. No del todo, pero hay una parte de mi que ha estado quebrada y que, en climas fríos y días como estos, sale a la luz de la peor manera posible y me hace lastimar a lo que más quiero. A los que más quiero. A la única que quiero.
No es momento de decirlo todo, ya que no incumbe a todos y cada uno. Pero tal vez utilizando cierto tipo de lenguaje menos que obvio me de a entender. Al final, me rindo, es muy obvio, y en cierto sentido común (mucha gente lo ha vivido).
Hay finales que son más explosivos que otros, que representan una destrucción total de lo que uno es y significa. Son finales que, a los que siguen en la trama, nos dejan mal parados y marcados por mucho tiempo. Son finales que se atoran en la garganta, y que piensas dos veces antes de revelar. El se fue así, en un día como el próximo sábado hace diecinueve años.
Hay definitivamente despedidas más ligeras, y que no suponen un final, sino un nuevo comienzo. Sin embargo, no obstante que la despedida fue cordial, hubo muchas cosas que nunca se dijeron. Ya no era tiempo para revelaciones, pero si para aclarar las razones detrás de las primeras. Si se tenía que hablar del asunto, no volver a esconderlo debajo de la alfombra. Además, en si huir, irse, reubicarse, como uno quiera que lo llame, es un escape. Cobarde en muchos sentidos, ya que los que quedaron atrás no tenían aún las armas para defenderse cabalmente. Fue la versión sentimental del abandon ship. Y quedó un remanente de rencor que no se ha ido todavía. Es verdad, yo no lo he dejado ir. Han pasado ocho años ya, y aún tengo la despedida prendida de mi espalda.
Después del final y del adiós, el personaje secundario se convirtió en protagonista. Y el peso del papel principal lo fue desgastando. Lento, pero seguro. Poco a poco. Hasta que la trama se volvió demasiado complicada para el joven leading man. Y estuvo cerca de protagonizar su propio final explosivo. No deseado, pero auto infligido. Irresponsable. Fue su forma de huir. Cobarde. Y sobrevivió porque una buena película no puede ser desarrollada sin protagonista. Pero estuvo cerca de clausurar la producción.
Posteriormente las cosas pasaron muy rápido. Una sucesión de eventos que lo hicieron mejor y más fuerte. Que por muchas lunas le hicieron pensar que lo peor había pasado. Que la historia de caída y redención era cierta y que lo había logrado.
Pero el joven protagonista no contaba con una situación muy importante. En los momentos de mayor fortaleza siempre faltaba una leading lady. Hubo varias actrices de reparto, pero ningún argumento romántico fue propuesto por la producción. En el momento que este complemento llegó, el protagonista se dio cuenta que una vez que la dejó entrar, sus miedos regresaron. Que la caída y redención no se habían completado. Que durante muchos años había hecho lo mismo que el final y la despedida. Había metido a todos sus esqueletos en un armario. Y el cerrojo que resguardaba éste no aguantó más.
No pido absolución. Si comprensión. No pido licencia indefinida. Tiempo si. No quiero dudas sobre quién soy, sobre lo que represento, sobre lo que te he dicho y prometido, ni sobre lo que te he confesado. Eso es certero más allá de cualquier duda. Lo que si no ha sido tan claro es mi nivel de fortaleza. Tal vez pensé que era mayor, no te quise mentir a propósito. Y lamento mucho si así fue. Simplemente pido paciencia para un joven actor que quiere brindar el mejor papel de su vida. Acompañado de la mejor actriz que existe en este planeta.
jueves, 4 de noviembre de 2010
Random thoughts
Chivalry is not a way to keep you down.
I know you can open the car door yourself.
I know you don’t need me to stand up to greet you: you can lean over.
I know you know you are beautiful, and I don’t mean to startle you o make you uncomfortable every time I say so.
Yes, I know it’s cheesy, but I’d rather get frostbitten than watch you shiver.
Wanting to see you is not a way to control you.
I know that once you made up your mind you are indeed with me and only me.
I know also that my days are that much brighter spent with you.
Yes, you need your space, and so do I, but mine is wider when spent with you.
No, I have not forgotten everyone and everything else: it’s just that everything is lagging a little bit behind you.
No, I still don’t get used to you being ‘devoured’ by eyes other than mine.
I’m trying, I haven’t gotten there yet.
My plans are still intact and I plan, with every piece of my heart, to make them happen.
However, it is nearly impossible to disassociate. I don’t want to be happy all alone.
Because, let’s face it, I cannot be completely happy alone. No one can. This is true before and after you.
I do think in pairs know. I’m part of a team.
I wish I knew (although I do know) that my teammate has my back.
Promise, I do, to never give up on what I want the most.
The tricky part though, is that what I want the most has been changing lately. It has a face and a name.
But nevertheless, I have to be happy first to make my happiness happy. Yes, you read well. So I won’t give up on things my happiness wants for me.
Hopefully one day I can say for us. Correct that: hope I can continue to say ‘for us’.
I know you can open the car door yourself.
I know you don’t need me to stand up to greet you: you can lean over.
I know you know you are beautiful, and I don’t mean to startle you o make you uncomfortable every time I say so.
Yes, I know it’s cheesy, but I’d rather get frostbitten than watch you shiver.
Wanting to see you is not a way to control you.
I know that once you made up your mind you are indeed with me and only me.
I know also that my days are that much brighter spent with you.
Yes, you need your space, and so do I, but mine is wider when spent with you.
No, I have not forgotten everyone and everything else: it’s just that everything is lagging a little bit behind you.
No, I still don’t get used to you being ‘devoured’ by eyes other than mine.
I’m trying, I haven’t gotten there yet.
My plans are still intact and I plan, with every piece of my heart, to make them happen.
However, it is nearly impossible to disassociate. I don’t want to be happy all alone.
Because, let’s face it, I cannot be completely happy alone. No one can. This is true before and after you.
I do think in pairs know. I’m part of a team.
I wish I knew (although I do know) that my teammate has my back.
Promise, I do, to never give up on what I want the most.
The tricky part though, is that what I want the most has been changing lately. It has a face and a name.
But nevertheless, I have to be happy first to make my happiness happy. Yes, you read well. So I won’t give up on things my happiness wants for me.
Hopefully one day I can say for us. Correct that: hope I can continue to say ‘for us’.
domingo, 17 de octubre de 2010
Ayer lo dijiste
Ayer lo dijiste. No fue tanto el hecho de que lo expresaras, ya que eso lo haces de maneras muy diversas, distintas, divertidas. Me sentí perfectamente correspondido, y me sentí seguro. Para mi ha sido un verdadero salto al vacío, esto que estamos haciendo juntos. Se siente diferente que otras veces. Tal vez yo soy diferente. Trato de ser mejor, para mi y para ti, eso es un hecho. Y ya van varias veces que te das cuenta que te contemplo. Ya casi no tengo barrera.
Ayer lo dijiste y nada cambió demasiado. Que bueno. No hubo fuegos artificiales y platillos que retumbaban. Simplemente se confirmó lo que ya pensaba. No hubieramos podido hacer todo lo que hacemos, sin que esto otro estuviera presente.
Yo a veces lo digo y a veces no, pero siempre lo siento y lo quiero gritar. Le cuento a mis amigos y amigas. No sabes cuanto. No te voy a decir cuanto. Estás constantemente en mi pensamiento, y eso tampoco es tan bueno. Nunca he sido tan poco eficiente y motivado en el trabajo.
Ayer lo dijiste y fue exactamente lo que estaba esperando. Y no hubo momento en que te hayas visto más hermosa.
Ahora, lo que sigue es hacerlo crecer. Compenetrar, comprender, componer. Nunca darse por vencido, nunca ser autocomplaciente. Nunca pensar que siempre estarás ahí, por algún tipo de capricho de la vida. No se que vaya a pasar, solo se que estoy increíblemente féliz. Un alto porcentaje te lo debo. El otro, se que te lo doy.
domingo, 8 de agosto de 2010
Algo me pasa cuando la veo
Definitivamente hay algo mal aquí. Creo que me estoy transformando, estoy en metamorfosis. Cualquier parecido con una larva es, en estos momentos, justificado. ¿De dónde salió este sentimiento, esta necesidad, esta felicidad, estos nervios de quinceañera? Puedo asegurar, jurar sobre la tumba de Morrison que yo no quería. Yo no lo invité. ¿Para que arruinar la completa libertad que te da, digamos, la completa libertad?
En verdad no lo entiendo. Los sonidos de violines me parecen intrigantes, siento escalofríos con la más simple de las melodías de un piano, noto cuando el sol brilla más que antes...escucho 'Don't go breaking my heart' y simpatizo con RuPaul...¿qué coños? La verdad esta transformación me tomó por sorpresa....digamos que la última vez que sentí esto el mundo era diferente. El Chicharito jugaba en las inferiores. BB era basquetbol, no un aparato idiotizante. No había espurios ni guerras en México. Well, you get the point.
Pasó el tiempo y me acostumbré demasiado a ser libre. Ahondaré en el 'demasiado'. Crecí y maduré (más o menos) pensando que mi misión última era no responderle a nadie. Ni a nada. Lo que en términos literarios sería un lobo estepario. Pasé mucho tiempo en mi infancia y adolescencia temprana haciéndole la vida más fácil a los demás. Siendo el conciliador. Siendo fiel, sumiso aún. 'No más'. Me lo dije y me convencí. Nunca más. Y entonces empezó el distanciamiento. Empezamos por lo más 'fácil': la familia. Después de los amigos del pasado reciente (en esos momentos). Después de cualquier responsabilidad hacia alguien que no fuera yo. Tal vez en algún momento me distancie a propósito de ti.
El objetivo, en retrospectiva, era el no sentir. La ecuación la conocemos todos: sentir + que te importe + ser vulnerable + pensar siempre por dos + la vida es una hijadeputacruel = salgo lastimado y con el corazón roto. "¿Quién en su sano juicio quiere eso?" pensaba repetidamente. No estaba convencido de que valiera la pena. No le veía el caso. No era para mí. Siempre dejé un poco abierta la ventana, pero cada vez la cerraba más y más.
¿Boicot interno? Claro. ¿Miedo recalcitrante? You betcha. ¿Soledad? A momentos, sí.
Y debo de confesar que fue increíble. Logré mucho que antes pensaba imposible. Me llegué a conocer más de lo que esperaba. Y no estuve físicamente solo. Mientras adentro yo estaba en otro lado, logré tener a muchas personas muy cerca. "Me saqué la chingada lotería". Pues no tanto. Lastimé, jodí, confundí, hice llorar. Algunas veces lloré yo. Algunas otras tu. Nunca llegué a conocerte más allá de los mommy issues de cajón y de tu miedo a volar. Nunca permití que te acercaras ni tantito a mi relleno jugoso y tenebroso (rima sin querer). No pudiste rasguñar la coraza. La misma creció de manera exponencial.
Pero como en todo hay un 'pero', ahí te va el mío. Algo me pasa cuando la veo. Algo conocido y extraño y nuevo al mismo tiempo. Algo demasiado real para pensar que lo imagino. Algo que nubla mi buen juicio como una Perla Negra con el estómago vacío. Algo que se parece a algo que ya sentí pero que no es precisamente lo mismo. Algo que me hace sentir cómodo. Algo que me aterra, como no tienes idea. Algo que parece que podría abrir la ventana. Algo que no quiero dejar ir. Algo que no quiero que sea fugaz. Algo que se tendrá que acomodar entre planes, sueños, porblemáticas, malentendidos, discusiones, confesiones, puntos casi de quiebra. Algo que tendrá que sacar a sociedad al lobo estepario. Algo que, en el fondo, estuve esperando mucho tiempo.
Algo que, más pronto que tarde, se podrá decir y no susurrar.
domingo, 20 de junio de 2010
El porque no estoy detrás de la cortina
Hace ya bastantes semanas, puede que sean en realidad meses que la porción de mi ser que está enamorada del dolor, la nostalgia y la melancolía se encuentra prácticamente dormida. Esto en definitiva no quiere decir que me he vuelto, en palabras de Michael Stipe, un miembro del grupo de shiny happy people que transitan esta tierra con un girasol prensado a la oreja portando una camiseta de Greenpeace y que nunca tocan el claxon al manejar (si es que están de acuerdo con esa destructiva forma de transporte). Sin embargo, he notado que me siento más tranquilo en mi vida personal y en todas las esferas que la componen.
Las razones por esta recién encontrada tranquilidad y equilibrio puede que sean muy concretas, pero al analizar el status quo de este su servidor las cosas no han cambiado mucho. Aún me encuentro en una búsqueda de un camino definido en términos personales y profesionales. Esa incertidumbre, pienso yo, sería un factor para poner de nervios a cualquier persona, sin embargo este no ha sido el caso. Por otro lado, gozo de una nutridísima familia extendida-secundaria-escogida que la conforman mis amigos(as), que son propietarios de una parte grande de mi corazón, mente y tiempo. Pero mi realidad familiar no es tan óptima, desde hace muchos años ya. No es que no haya amor y apoyo. Sino que por la distancia y por la vida en general éstos se dan a cuentagotas. No es culpa de nadie, y es culpa de todos al mismo tiempo. Quisiera que mi padre estuviera acá y viera en lo que me he convertido, pero eso no ha sido posible. C'est la vie, me imagino. Pero ese es otro aspecto de mi vida que he logrado aceptar tal y como es, y que no me afecta de manera negativa.
Mi falta de disciplina en general, tema ya abordado en este 'espacio' (me sentí por un momento presentador de Telehit) en entradas anteriores, me ha dejado de sofocar, sentimiento que me abordaba cuando pensaba en que ya no me estoy haciendo más jóven, y sigo haciendo pendejada varia. Mi situación económica, si bien es totalmente suficiente para mi estilo de vida, no es ninguna garantía si es que (toco madera) algo grave me pasara. Pero, ¿qué diablos?
¿De donde viene mi bienestar? Hasta donde yo se, no me he sacado la lotería, México no ha ganado el mundial, sigo teniendo pancita coqueta, me siguen dando hueva los lunes, no he encontrado a la(s) mujer(es) de mi vida (aún), la sigo cagando en mi vida diaria y sigo viviendo en un país donde fallan muchísimas cosas. Creo que el secreto está en una sana indiferencia y en una dosis saludable de resignación. Ojo, esto no significa que las cosas no me importen. De hecho sigo siendo muy aprensivo, un poco (bastante) intenso y apasionado. Pero creo que me ha dejado de importar lo que los demás piensan/hacen, ya que esto está fuera de mi control. Creo que el error que cometí en el pasado (y que pienso es común a muchos de nosotros) es vivir con el ¿qué pensará? siempre en la cabeza. Yo no puedo controlar lo que tu haces y piensas. No soy responsable de que tu tomes una decisión, por más que yo haya influido en ella. No puedo echarme a la espalda una vida más, ya que apenas con la mía puedo. Lo más a lo que puedo aspirar es no hacerte daño. Y tratar de repartir amor sincero donde quiera que voy. Créeme, te quiero hacer sonreír. Pero si tu no quieres, ¿qué carajos voy a hacer?
Esa es la razón por la cual ya no estoy detrás de la cortina. Ahora, me da la luz.
domingo, 30 de mayo de 2010
Buscando inspiración
¡Qué difícil es encontrar algo inspirador hoy en día! Si, se que es frase muy de abuelito, pero creo que estoy en lo correcto cuando establezco este punto. Vivimos de manera acelerada, buscando la mayoría de las veces una satisfacción inmediata a todos nuestros deseos (algunos legítimos, la mayoría animales), y nuestros "planes a futuro" se limitan a responder la pregunta ¿dónde voy a rockear el fin de semana?
Por lo anterior, no es sorpresa que nuestra generación tenga el attention span de un perro Chihuahua. Cada día surge algo nuevo, lo "in", algo que hace que revoloteemos a lo pendejo como una parvada en tachas. Y después de una o dos semanas, ya nadie se acuerda de que coños causó el revuelo. Simplemente nos preparamos para lo que viene, sin aprender, sin evitar repetir errores. No es posible ser más cíclicos.
Por eso, sentirse verdaderamente inspirado es bastante difícil. En mi vida en este momento ¿qué me podría inspirar?
¿El trabajo? Si bien soy de los afortunados cuya manera de ganarse la vida no consiste en empujar números en una hoja de excel y luego hacer una gráfica que explique los datos antes señalados, la verdad es que soy un ferviente creyente que el trabajo es remunerado porque es algo que si pudieras evitar, lo harías. No me malientiendan, me encanta lo que hago, y algunos de ustedes son testigos de que puedo intensear sobre ello horas, pero no siento que me inspire.
¿La fiesta? Mmmmm...más que inspirador es aterrador. Mi falta de control y/o llenazón en lo concerniente a las actividades de ocio hacen que no pueda ni siquiera vislumbrar un tipo de inspiración en dichas actividades. La fiesta es increíblemente divertida, pero usualmente se manejan emociones y conversaciones en los níveles más superficiales y simples (antes de las 4am cuando intenseas con tu compa y hasta llegas a llorar). ¿Fiesta? Nunca la dejaré, pero es muy poco probable que logre inspirarme en, digamos, cualquier tugurio que usualmente frecuente.
¿El dinero? Que me libre Dios, Alá, Chuck Norris, El Cuauh y cualquier otro superdotado de encontrar la inspiración en el dinero. El dinero es importante, y me considero una persona saludablemente ambiciosa. Pero como medio y nunca como fin. ¿Pa' que chingaos me quiero llenar de dinero si me voy a ir de este mundo a lo mucho con un traje bonito y en una cajota de madera? La única utilidad que le veo a lo material es hacerme la vida un poco más fácil y poner al alcance de mi mano experiencias diversas como viajes, cenas complementadas con buenas pláticas, y un guardarropa relativamente nutrido. Así que, la respuesta mi estimado(a) lector(a), es que el dinero no me inspira.
¿La política? Me apasiona, pero definitivamente no me inspira. ¿La selección? Una palabra: Bofo. No me puede inspirar. ¿La Academia, Latin American Idol, o Shakira en la inauguración del Mundial? Perdón, me acabo de vomitar tantito.
¿Qué puede inspirar a un apuestísimo tipo de 26 años con poca tolerancia a las pendejadas y a las falsedades, que gusta de cantar a todo volúmen rolas de Elton John, bañarse con la puerta abierta, y tiene una debilidad por los tacos campechanos? ¿Que podría ser tan increíble? ¿Existe tal cosa? ¿Qué me pudo haber faltado en el listado anterior?
Si, prepárate para el cliché. Viene. Ya casi. Ok, ok, ya en serio ya casi llega. Ahí viene: el amor.
Tan simple y llano como eso. El amor es lo único que me inspira. El amor a la familia, el amor fraternal, el amor a los amigos. El amor por escribir. El amor por estar vivo. El amor por ti. Si, por ti. Ti: persona del sexo femenino (perdón si defraudé a algún lector). Eso es lo único que me puede inspirar, y por eso todo lo que hago va encaminado a sentir amor (por contradictorias que sean mis acciones). Es lo único que realmente quiero lograr en esta vida. Puedo morir tranquilo si nunca manejo un Ferrari, nunca meto un gol en el Azteca, nunca procreo con Giselle Bundchen. Pero necesito encontrar el amor. Quiero encontrarlo. No va a ser fácil. Pero ahí la llevo.
domingo, 9 de mayo de 2010
Espero que disfrutes mis babosadas
No se que escribir. Me he acostumbrado a que los domingos plasmo las ideas en texto, y espero normalmente que el resultado sea algo leíble y disfrutable para mí, y en segundo lugar para cualquiera que tenga un rato libre para examinar la mente de un vago de 26 años. Hoy me ha resultado especialmente difícil escribir algo, tal vez sea por el cansancio, tal vez sea por el ruido que genera el fuerte viento y que escucho a través del balcón de mi departamento. Tal vez sea falta de talento...(obvio no). Pero es una realidad que estoy sufriendo de writer's (cock) block.
Empecé con un intento de poema/canción. Ese fue el primer tipo de textos que escribí, desde hace ya unos ayeres. Todo empezó por mi incapacidad de hablar con las mujeres, algo estilo el personaje indio de The Big Bang Theory (no tan fuerte el desorden pero existía). Debido a eso decidí plasmar mi 'ingenio' en pequeñas canciones. Algunas de ellas eran, me atrevo a decir, bastante buenas. En ellas vertía el romanticismo que no podía chorrear encima de los objetos de mi deseo en esa tierna edad. Como nota al pie, señorita lectora, el desorden ha sido superado. Como segunda nota al pie, creo que el término "chorrear romanticismo" debe formar parte del imaginario colectivo desde hoy.
Después de jugar con algunas ideas, vi que lo del poema/canción no iba a ningún lado, por lo cual decidí iniciar uno de esos textos que versan sobre mujeres, pedas, sentimientos que tanto disfruto escribir. Sin embargo, la verdad no estaba a gusto con el destino que estaba tomando ese texto. Terminaba en lugares comunes y clichés, con frases muy elaboradas alrededor de conceptos como amor, deseo sexual, soledad, etc. Entonces 'hice bolita la hoja y la tiré' y volví a empezar. Por cierto, quiero proponer que se escriba más con lápiz y papel y no en la computadora. El otro día note lo pésima que se ha vuelto mi caligrafía.
Después pensé en escribir uno de esos textos que parece que van destinados a una persona pero que no se puede asegurar. Si alguna vez, venerado lector, has leído mi blog sabes que el que te escribe se deleita al producir uno de esos textos. Las reacciones a los mismos son excelentes, me inflan el ego y me hacen feliz. Así de simple. Peeeeero (entonación de las Lomas al leer esto último), como todas las cosas buenas en esta vida, el hacerlo iría prostituyendo y abaratando ese tipo de textos. Por lo cual, ¿qué crees?, pues decidí no escribirlo.
Después pensé en escribir porque me late tanto la música ochentera, desde INXS hasta Talking Heads, pasando por placeres gustosos como la inolvidable Total Eclipse of the Heart y por supuesto Physical de Olivia Newton John. Y como olvidar las grandes colaboraciones como David Bowie con Mick Jagger, o Michael Jackson con Diana Ross en El Mago de Oz. Pero, al pensar en esa gran década me vinieron lágrimas a los ojos de la nostalgia, por lo cual tuve que intentar escribir otra cosa.
Y heme aquí, typeando sin control de cosas sin sentido. Es el blog mas Seinfeld-esco que he producido, realmente no tiene tema. Sin embargo, creo que en algún sentido define mi vida en estos momentos. Un arcoiris de sin-sentidos que al final se plasman en un tipo excesivamente guapo y varonil, que trata de hacer la diversión su primera obligación y prioridad. Todo lo que hago, lo hago para sentirme un poquito más feliz, y para intentar producir una sonrisa en la cara de los que me rodean: lo demás es accesorio e irrelevante. Y escribo este tipo de tarugadas porque la verdad me hacen excesivamente feliz. Es el equivalente no físico del sexo para mí, pure bliss.
Espero que hayas disfrutado de mis babosadas. Te deseo una excelente semana.
domingo, 2 de mayo de 2010
There goes
There goes my last chance
It escaped the minute you left my bed
And the chill morning air came in through the window
Every inch of me starts to shiver
At the mere possibility of your touch
But now it’s cold
I’ve never had the words that move you
Make you smile or make you feel beautiful
But still I pretend I do
It escapes me what you saw or see
But it doesn’t matter now anyway
It’s long long gone
Meanwhile, I’ll try to figure it out
With my limited tools at hand
But I promise I’ll smile
And convince you that I’m alright
And every day now the morning light
Hurts way more than it used to
And dreamland is a wanted escape
But I know it won’t last forever
Although no escape seems near
I’ll have to let you go, eventually
It escaped the minute you left my bed
And the chill morning air came in through the window
Every inch of me starts to shiver
At the mere possibility of your touch
But now it’s cold
I’ve never had the words that move you
Make you smile or make you feel beautiful
But still I pretend I do
It escapes me what you saw or see
But it doesn’t matter now anyway
It’s long long gone
Meanwhile, I’ll try to figure it out
With my limited tools at hand
But I promise I’ll smile
And convince you that I’m alright
And every day now the morning light
Hurts way more than it used to
And dreamland is a wanted escape
But I know it won’t last forever
Although no escape seems near
I’ll have to let you go, eventually
Fecha de caducidad
Saber que eventualmente te ibas a ir me dio una libertad que no había experimentado antes con ninguna persona. Si, tengo que confesar que al principio fue duro hacerme a la idea de que teníamos fecha de caducidad. Pensé, ¿por qué estar juntos entonces?
Un poco de antecedentes. Soy en exceso romántico. Muy. Mal pedo. Siempre he pensado que el amor es lo que hace que el día a día no te acabe por dentro. Hace que tu jefe en el trabajo parezca humano. Hace que las decepciones las percibas como enseñanzas. Hace que cuando te chocan, tu pienses que fue una pequeña remodelación al coche. Todo te sabe bien. Todo se ve bien. En ese sentido el amor es tenue, casi imperceptible. Sólo lo encuentras cuando buscas el verdadero origen de tu bienestar. Y ahí está, en todas y cada una de sus modalidades, el amor.
A lo que iba, antes del "pequeño" paréntesis literario. Teniendo en tan alta estima el amor, te empecé a idealizar desde que te conocí. Y al conocer la fecha y hora exacta del inexpugnable final, sólo momentos después, me asustó un poco. Me hizo dudar. Pero en ese instante tomé una de las mejores decisiones que pude haber tomado: me dejé llevar. Si, si tuvo que ver que me encantaste. Si, obviamente tuvo que ver que fue mutuo. Si, si tuvo que ver aquello que te gusta tanto que hice minutos después. Pero fue por la excepción que hice a mi propia regla que todo salió bien.
Cada momento lo vivimos como si fuera el último, clásico cliché que se volvió realidad. Sabíamos que estábamos ante un fenómeno moribundo. En su lecho de muerte. Casi desahuciado. Y aún así fueron los mejores días de mi vida. ¿O fueron horas? ¿Minutos tal vez? No lo se. Sólo espero que cuando voltees la mirada, lo hayas disfrutado tanto como yo. Lo que vivimos fue una total falta de compromisos y de planes a largo plazo. No, miento. Sólo teníamos un compromiso: el no comprometernos más allá de la fecha designada.
¿Por qué te cuento esto ahora? No lo se. Ociosidad puede ser. Tal vez te extraño y no lo quiero aceptar. Tal vez nunca estuve de acuerdo con el final adelantado. Pero lo viví. Y creo que fue lo mejor. Ahora ya no planeo tanto. Ahora me siento cómodo no sabiendo que va a pasar. Soy más audaz, soy más aventado. Creo que sin esperarlo me marcaste más de lo que teníamos contemplado. Por eso, gracias. Por cumplir con nuestro deadline, no te puedo agradecer con la misma sinceridad. Porque a veces, cuando empiezo a dormitar, te veo. Te siento. Y el éxtasis solo me dura lo que el sueño. Me levanto desconcertado, y te busco.
Naturalmente, no estás ahí. Partiste en el momento en que te conocí.
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